El Cristianismo ha sido no solo
vehículo de transmisión cultural sino también elemento desculturizador de los
pueblos conquistados. Ha construido una nueva visión del mundo, “la verdadera
filosofía”, cuya culminación será la escolástica cristiana.
En un primer momento justificaba su
existencia, luego elabora el nuevo pensamiento cuyo primer sistematizador es
San Agustín, en el siglo V.
La aparición del Cristianismo
El Cristianismo tuvo su origen en
Judea a partir de la vida y predicación de Jesús de Nazaret. A lo largo del
siglo I se declaraba la única religión verdadera, pues a más adeptos que tenía
más significativa era su fuerza.
1. Ambiente sociocultural
Judea, por
entonces, era provincia romana, por lo que la expansión del Cristianismo va
paralelo al fin del Imperio Romano. En esa época, el centro cultural se
encontraba en Alejandría.
1.1. De religión perseguida a religión oficial
El
Cristianismo provocó reacciones que desembocaron en diversas persecuciones. Sin
embargo, fueron tomando fuerza y en el año 313, el emperador Constantino
promulga el Edicto de Milán.
Entonces, el
Cristianismo comienza a tener un papel primordial dentro de la política del
Imperio, el cual crea problemas para la estabilidad del Imperio.
Para ello,
San Agustín desarrolla su doctrina, que defiende la catolicidad del Imperio y
fundamenta la Iglesia Romana, la cual se convierte en la fuerza organizadora.
2. Movimientos filosóficos no cristianos
En la época
helenística se comenzó a tomar las escuelas filosóficas como formas de vida, lo
cual favorece la aceptación de mensajes religiosos y la elaboración de
corrientes sincréticas, la que solo reúne elementos, y eclécticas, la que reúne
elementos con un criterio.
El
pensamiento cristiano comienza como un movimiento sincrético y ecléctico, pero
luego se convierte en un verdadero cuerpo de doctrina.
Entre los movimientos no cristianos destacan:
2.1. El estoicismo
Incluye
aspectos platónicos o la cínica que les llevan al rigorismo ético y a una mayor
valoración de la razón humana, la cual representa a Dios en cada hombre, dando
lugar a la adoración al interior de cada uno. Es aquí donde nace la inclinación
a considerar que toda felicidad se ha de encontrar en el interior del hombre.
2.2. El gnosticismo
Incluye
aspectos platónicos con doctrinas cristianas y tradiciones judías y orientales.
Parte de la idea de que el conocimiento es capaz de desvelar los misterios del
mundo, los cuales producen la salvación, que son alcanzados por la revelación o
la intuición mística, el don que viene de afuera. Mantiene un fuerte dualismo
materia-espíritu, en donde la materia representa al mal; y para alejarse de
ella, el hombre necesita de una purificación ascética.
2.3. El neoplatonismo
Incluye aspectos platónicos, del neopitagorismo, y de las ideas
judeohelénicas. Afirma que el mundo sensible aparece por emanación a partir del
Uno, el suprasensible. Como la materia es equiparada al mal, se debe iniciar el
retorno hacia lo superior, el cual uno necesita una purificación ascética; por
último, la meta final es el éxtasis místico o identificación con el Uno.
Elaboración de un pensamiento cristiano
Hasta el siglo II, se recurría a
fórmulas ya utilizadas por los diferentes movimientos filosóficos para dar a
conocer su pensamiento. La paulatina implantación del Cristianismo lleva a la
necesidad de una defensa de su doctrina. Razón por la cual existen dos tipos de
literatura cristiana, la apologética y la patrística. Muchos de sus autores
eran filósofos antes de convertirse al Cristianismo.
3. Los apologistas
Las apologías
son escritos de justificación que pretenden mostrar la verdad de las ideas,
vida y explicaciones cristianas frente algunos aspectos de la filosofía
helenística. Tomando ideas griegas de la filosofía con otro estilo.
Se justifica
principalmente la idea de Dios, la idea creación, la concepción del hombre, el
puesto del hombre en el mundo, el lugar que deben ocupar los cristianos en el
Imperio.
4. Los padres de la Iglesia
Son aquellos
autores cuya labor fundamentalmente fue la de redactar obras exponiendo el
Cristianismo, y los verdaderos iniciadores de la filosofía cristiana. Toman la
filosofía como preparación para el Cristianismo.
Padres griegos
Construyeron
el armazón de la futura filosofía y teología cristianas.
Padres latinos
Viven en el
marco de la cultura romana, esto da lugar a la aparición de una doctrina, una
dogmática, que se transmite por la enseñanza y la predicación.
5. San Agustín: La razón iluminada
Para la
cristiandad latina, San Agustín es el más grande de los Padres, quien
estableció el Agustinismo para entender las corrientes de la Edad Media. Él
elabora el primer sistema completo del pensamiento cristiano.
5.1. Hacia una doctrina oficial católica
La función
apologética se manifiesta en su interés por definir la verdadera doctrina
cristiana, como respuesta a los movimientos Maniqueísmo, Donatismo y
Pelagianismo. San Agustín recurre ideas del pensamiento helenístico, en
especial del Platonismo, Neoplatonismo y Estoicismo; y fija la terminología de
la filosofía cristiana predominante hasta el siglo XIII.
5.2. Las confesiones y el origen de su planteamiento
En las
confesiones, narra su evolución personal desde el Paganismo hasta el
Cristianismo, la sabiduría misma. Pues le parecían incompletos los anteriores
pensamientos Neoplatónico y de los maniqueos. Entonces, se propone como tarea
completar la filosofía con la perspectiva cristiana que le faltaba.
5.3. Conocimiento y verdad
Para el deseo
de alcanzar la verdad no se pretende alcanzar una cualquiera sino la Verdad en
sí misma (sabiduría), pues este es el único camino para la felicidad. Por eso,
es necesario conocer, el cual debe ser una función del alma.
El conocimiento sensible
Es el
conocimiento que tenemos de las cosas a través de nuestros sentidos, llega al
alma por medio del cuerpo. No puede ser el objeto propio del entendimiento
aunque puedan ser el punto de partida del conocimiento.
El conocimiento racional
Consiste en
una elaboración efectuada por la razón a partir de os datos de los sentidos. La
razón compara estos datos, y así se emite juicios sobre las cosas. Este nivel
de conocimiento distingue al hombre de los demás seres vivos, pues permite
obrar al hombre.
El conocimiento contemplativo
Es el más
alto grado de conocimiento posible, el conocimiento objetivo, de la sabiduría.
Por eso, no hay necesidad de los datos de la sensibilidad ni del razonamiento.
Solo es posible alcanzarlo con la presencia de Dios en cada hombre. La
influencia platónica se manifiesta en este proceso que va de los objetos
mudables a las ideas eternas.
Teoría de la iluminación
Para alcanzar
el nivel superior del conocimiento es necesaria una ayuda exterior que lo haga
posible, una luz, el cual es Dios mismo. La iluminación afecta a la parte más
noble del alma humana, donde se origina la sabiduría. Así obtenemos la Verdad,
la cual no consiste en la contemplación de la esencia divina, sino en
descubrir, por medio de la luz natural o razón.
5.4. El compuesto humano
El ser humano
es dualista, compuesto por el cuerpo (materia) y el alma (espíritu). En donde
la razón es el alma en sentido propiamente humano; por eso, el alma define
propiamente al hombre y es una sustancia dotada de razón destinada a regir un
cuerpo; el alma ha sido creada por Dios, participa de la vida, y es inmortal e
indestructible, por ser capaz de contemplar las verdades eternas. El cuerpo
debe ser dirigido por el alma, pero por el pecado original, el hombre es un ser
caído y su alma no tiene fuerza para dominarlo.
5.5. La conducta moral
Según San
Agustín, la moral va unida a la voluntad, facultad que determina la acciones
humanas por su capacidad de deliberar y tomar decisiones.
Necesidad de la redención
El hombre
nace con una voluntad débil. Por consiguiente, su capacidad de elección se
encuentra deteriorada e inclinada al mal. Por lo tanto, sería difícil
atribuirle responsabilidad moral. Ergo, está la necesidad de la redención, la
cual restablece el equilibrio anterior en la persona de Jesucristo, esta llega
al hombre en forma de gracia y transforma nuestra capacidad de elección a
libertad.
5.6. El sentido de la historia
El principio
de la moralidad individual le sirve como criterio clasificar a los hombres,
como los que siguen el amor a Dios y los que se centran en el amor a sí mismos
hasta el desprecio de Dios; en donde, hay una lucha permanente entre los
intereses terrenos y los espirituales.
Las dos ciudades
La ciudad
terrena, Babilonia, es guiada por el engreimiento humano, mientras la ciudad
celestial, Jerusalén, por el reconocimiento de Dios. Así, aparece el sentido
escatológico, el cual se afirma que todo está dirigido hacia un tiempo final,
el de la salvación: la teología de la historia.
5.7. La teoría política
San Agustín
considera que para que el Estado cumpla con su verdadero papel, la justicia,
debe estar informado por los valores espirituales de Dios, construyendo una
ciudad perfecta y justa. El Estado sigue la ley positiva, establecida por la
autoridad, y la Iglesia la ley natural, la cual deber ser inspiradora de la ley
positiva.
Legitimidad de las formas de gobierno
Dada la
Providencia divina, es Dios quien legitima el poder y por ello la Iglesia puede
investir a los gobernantes como representantes del poder divino en la tierra.
El apoyo del poder del Estado es conveniente para reforzar la implantación de
los valores cristianos, pues la Iglesia solo tiene poder moral.
El Cesaropapismo y el Augustinismo político
Como el
Estado debe regirse por los intereses espirituales, se pone dos teorías
políticas:
Según el Cesaropapismo, el Estado debería estar
sometido o, al menos, dejarse guiar por la Iglesia.
Según el Agustinismo político, el poder político
debe estar sometido al religioso.
5.8. Dios, la creación y el problema del mal
El sistema de
San Agustín fundamenta la existencia de Dios en la necesidad de una base firme
para la existencia de un conocimiento verdadero que permita salir de la duda y
de reposo al corazón en su pasión por la verdad.
Ejemplarismo de la creación
Dios es el
fundamento de la creación, el cual es la formación libre de lo existente de
acuerda con las ideas eternas, es un acto libre de la voluntad divina, así las
cosas fueron hechas como gérmenes que se despliegan en el tiempo.
Este mundo es
un conjunto de seres que tienen diversos grados de perfección, desde el mero
existir hasta el entender, cuya culminación es el hombre: escala de los seres.
El problema del mal
Como creatura
de Dios, el mundo tiene que mostrar de alguna forma la perfección divina. Sin
embargo, hay en el mundo aspectos que parecen ser negativos, que hacen que las
cosas se alejen de la voluntad de Dios, del plan divino. El mal no es una
creación divina porque denotaría una imperfección, sino que solo es una
carencia, es algo que se ha introducido en el mundo a partir de la aparición
del pecado, es responsabilidad del hombre.